Factoría de Chorradas
¡Pasen y vean, la decadencia más absoluta!

Deshonrando Maestros…

Pues como veo que el blog no tira, voy a intentar reanimarlo con mi ultima baza, que no queria meter pero al final se tiene que hacer. Es deshonrarlos, pero…
Aqui viene un poquito de Les Luthiers.
No encuentro esta actuación en la red, asi que os lo pongo en version teatral.

La Hora de la Nostalgia.
(Diez minutos de recuerdos).

(Versión teatral, Marzo de 1995 – Les Luthiers, grandes hitos. DR: Daniel Rabinovich; MM: Marcos Mundstock).

DR: Madammes et messieurs,… signora, signori,… ositoko, ositaka. Iniciamos aquí, y fuera de programa una nueva emisión de “La hora de la nostalgia”… “Nostalgy hour”. “L´heure de la nostalgie”, “L´ora della nostalgia”… “Ositoko, ositaka”. Son ya muchos los artistas que han pasado por “La hora de la nostalgia”, pero hemos recibido innumerables pedidos de nuestro público, solicitándonos la presencia en nuestro programa de un gran artista, aunque sea uno; y hoy hemos podido complacerlos por fin. Tenemos esta noche, una visita que nos llena de emoción y de recuerdos, se trata de un artista querido, respetado por todos ustedes, famoso autor e interprete de célebres temas de los años 20, tales como “Plánchame las polainas”, “Vuelvo a ti pues no encontré nada mejor”, la canción que le dedicó a la hermosa actriz Deborah Duncan titulada “Deborah, la pasión me dévora”, y tantos temas que hicieran las delicias de varias generaciones. Ya sé que todos saben de quién estoy hablando; tengo el inmenso orgullo de presentarles, con su elegancia, sus canciones, su emoción y sus recuerdos al gran ¡José Duval! Señor Duval, qué alegría tan grande tenerlo esta noche con nosotros en La hora de la nostalgia, muchísimas gracias por haber venido; qué emoción tan especial sentimos los que lo hemos visto tantas veces en el cine, cuántos recuerdos; díganos… díganos señor Duval: ¿no lo asalta de vez en cuando la melancolía, la memoria de las cosas perdidas?

MM: Eh, justamente lo que he perdido es la memoria

DR: ¿Piensa que su arte ha evolucionado en tantos años?

MM: Sí, uy, si habrá evoluciona… permítame, uh si habrá evolucionado; sí, yo cuando comencé era lo que se llama un típico artista de mmmm…, un artista de mmmm… un artista de mmmm… ¡Music Hall!

DR: Music hall.

MM: Sí, lo que pasa es que a veces… Pero luego con los años mi estilo fue mmmm…mi estilo se fue mmmm…

DR: Music Hall

MM: No, se fue enriqueciendo, y verá, el secreto de una carrera tan prr, en una carrera tan prr, carrera tan prolongada, gracias, el secreto es haber sabido mantener siempre el equilibrio; una vez que usted mantiene el equilibrio… Fantástico, ya no saben qué inventar.

DR: ¿Y cómo es que sigue actuando todavía?

MM: Eso es lo que yo me pregunto.

PR: ¿Cuál es el secreto?

MM: Ah, el secreto, sí, sí, escuche: “siem…”, no, no se preocupe, no, no es que la mano tiemble, lo que pasa es que el resto está quieto. Escuche: “siempre se tienen 20 años… zzz…” (Se duerme y hacen ruido para despertarlo) Buenos días

DR: Señor Duval escuchando su voz es inevitable que acuda a nuestra memoria alguno de sus innumerables éxitos, como por ejemplo: Jeanette

MM: Ah sí, Jeanette, Jeanette… bueno, Jeannette fue, hizo furor, porque es una canción que tenía el… ¿cuál?

DR: Jeanette. ¿Por qué no nos canta aunque sea unos compases de Jeanette?

MM: Ah, compases, sí

DR: El señor José Duval en “Jeanette”

MM:
Jeanette, Jeanette, Jeanette,

cuando pienso en ti me agita la emoción
Jeanette, Jeanette, Jeanette,
cuando pienso en ti yo pierdo la razón

Jeanette, Jeanette, Jeanette,
cuando pienso en ti me duele el corazón

Por eso, nunca pienso en ti.

DR: Hablemos un poquito de su juventud, allá por el siglo XII… por 1912, de sus primeros romances… de su relación con la bailarina Brigitte Cocó

MM: Ah, ja, ja, bueno, vea, Brigitte era mucho más joven que yo; sí todos son mucho más jóvenes que yo; y nunca olvidaré el día en que me dijo: “José”, porque ella me decía José…

DR: ¿Por qué?

MM: Porque me llamo José ¿Qué le pasa joven? ¿No…? Me dijo: “José, pronto seremos tres”

DR: ¿Iba a tener un hijo?

MM: No, iba a tener un amante. Ya por ese entonces nuestro hijo tenía cuatro años y era mmmm… y era mmmm…

DR: Music Hall

MM: ¿Cómo una criatura va a hacer Music Hall? Oiga, de verdad me preocupa usted joven ¿no quiere que le recomiende mi pediatra? No, nuestro hijo era mmmmuy travieso, y como todo hijo de artista no le gustaba irse a dormir temprano, entonces yo le cantaba para que se durmiera, aaaah le cantaba, aaaaah le cantaba, hasta que un día me dijo que prefería que le pegase.

DR: Todos recordamos aquella hermosa canción que usted compuso especialmente para ella, titulada “Solos, Brigitte y yo”; nos encantaría recordarla

MM: Sí, sí, a mí también

DR: El señor José Duval

MM: El señor José Duval

DR: (Apuntando) Pasa el tiempo y al pasar

MM: ¡Pero me sopla mal usted, hombre!

Pasa el tiempo y al pasar
borra el antes y el después
pero nunca he de olvidar lo que ocurrió aquella vez
eh… ¿qué ocurrió?

DR: (Apuntando) Entre rosas y gladiolos

MM:
Entre rosas y gladiolos
cuando el sol apareció
estábamos al fin solos
solos Brigitte y, y…

DR: (Apuntando) Y yo

MM: Solos Brigitte y usted

DR: No, yo, usted

MM: Ah, claro:
Solos Brigitte y yo y usted

DR: No, señor Duval, estaba usted solo

MM: Se ve que Brigitte no había venido

Y allí estaba, solo yo
con el cielo de testigo
junte coraje y exclamé:
quiero casarme… ¡conmigo!

DR: Muchísimas gracias, señor Duval, bueno para terminar ya con este suplici… con esta entrevista, sabemos que está escribiendo un libro.

MM: Ah, sí, ya le han contado lo del libro, sí bueno es un libro digamos, justamente esta mañana estuve en la, en la editorial para el… ¿vio cómo ha llovido pero no refresca? Eso es malo… digamos es bueno para… yo me tengo que abrigar mucho, yo se lo aconsejo a usted también, porque llega cierta edad en que uno tiene que cuidarse… siempre voy con el abrigo, la bufanda, el sombrero… el problema es en verano, el médico me dijo que más o menos, nada de alcohol, eso sí, solamente en las heridas, cuando me encontré con un amigo, que hacía mucho tiempo que no lo veía, hacía mucho que no lo veía, bueno, él tampoco me veía a mí, lo cual en realidad compensa, de alguna manera, y entonces nos tomamos un copetín ahí en Carlos Pellegrini, en una época, con Carlos Pellegrini… y entonces, pobrecito, preocupado porque… eh, una hermana de él que me dice él, ¿no? que está desmejorada, yo pensé ¿cómo será? nunca fue gran cosa… ¿usted la conoce a la hermana de mi amigo? ¿Entonces para qué me cuenta todo esto? Mire, lo voy a sacar de esta situación incómoda en que se ha metido; tengo una primicia para usted: estoy escribiendo un libro.

DR: ¿Cómo se titula?

MM: ¿Qué cosa?

DR: El libro

MM: ¿Qué libro?

DR: Sabemos que está escribiendo un libro.

MM: Ah, sí, discúlpeme, ya sé a qué se refiere, como yo tengo varios libros escritos… sí, sí, yo ya los compro escritos, sí, verá, para mí un libro si no está escrito es como si le faltara algo.

DR: Sabemos que está escribiendo un libro

MM: Y dale con el libro. Mire, cambiemos de tema. ¿Sabe una cosa? Estoy escribiendo un libro.

DR: ¿Cómo se llama?

MM: José Duval, a sus órdenes

DR: ¿Cómo se llama el libro?

MM: ¡Libro!

DR: No, ¿cuál es el título?

MM: ¡Ah, el título! “Memorias”

DR: Y debe haber escrito una cuantas cosas acerca de la hermosa Deborah Duncan

MM: Ah, ha ha ha ha ha

DR: ¿Está riendo o está llorando?

MM: Estoy tosiendo. Deborah Duncan, qué hermosa mujer; y lo sigue siendo, estos días he leído en el periódico que, aún mayorcita, ha sido elegida Miss Aniversario

DR: No lo que usted leyó fue “misa aniversario”.

MM: Deborah Duncan… mire, acabo de recordar, así, de golpe, yo a Deborah la conocí en los comienzos de mi carrera, yo a ella la conocí en el mmm…mmm…

DR: veinte…treinta…

MM: No, en el Music Hall

DR: Todos recordamos aquella hermosa rumba que usted compuso especialmente para Deborah Duncan, esa guaracha…

MM: No, no, no, cuidadito con lo que dice joven, ¿eh?

DR: Esa rumba titulada “Muévete muchacha”. Entonces, terminamos con “Muévete muchacha”

MM:
Muévete muchacha,
muévete mi amor
bailemos sin cesar

bailemos sin descanso este ritmo agotador.

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